París, la ciudad de la luz, del amor y de las artes
París es la capital de Francia, ubicada en el corazón de la Cuenca de París, a lo largo del Sena. Ciudad con un estatus administrativo especial, está dividida en veinte distritos y constituye el centro de la región de Isla de Francia, así como de la metrópolis del Gran París, y, por supuesto, la capital de Francia.
Ocupada desde el siglo III a.C. bajo el nombre de Lutecia por los pueblos llamados parisios, se convirtió en capital en el siglo VI bajo Clodoveo, de la familia de los merovingios y primer rey de todos los franceses. Gracias a su posición estratégica y a la fertilidad de su territorio, se desarrolló rápidamente como centro político, religioso y económico.
En la Edad Media, París se consolida como un gran foco intelectual y artístico, especialmente con la creación de su universidad. Su importancia no dejó de crecer y, a partir del siglo XVI, con el auge de la monarquía francesa, se convirtió en una metrópoli de influencia mundial y en la capital de un vasto imperio colonial. Hoy en día, figura entre las grandes ciudades del mundo, reconocida por su papel en las artes, la cultura, la investigación, la economía y las finanzas.
Su paisaje urbano está marcado por las transformaciones del siglo XIX impulsadas por Georges-Eugène Haussmann (y el emperador Napoleón III), que dieron origen a los grandes bulevares y a la arquitectura haussmanniana. En el siglo XX, la ciudad siguió evolucionando con el metro, los grandes conjuntos residenciales en la periferia y proyectos modernos como el Centro Pompidou.
Con más de 2 millones de habitantes y una aglomeración de Île-de-France de casi 11 millones de personas, París es el área urbana más grande de Europa Occidental. También es un importante centro económico, reconocido por el lujo, la alta costura y la gastronomía, aunque enfrenta desafíos como la contaminación y el alto costo de vida.
Ciudad turística de primer orden, atrae a millones de visitantes gracias a sus monumentos emblemáticos como Notre-Dame de París, la torre Eiffel y el Museo del Louvre, así como por sus numerosos eventos culturales y deportivos.
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Topografía de París
París se desarrolló alrededor de dos islas del Sena, la Île de la Cité y la Île Saint-Louis, que constituyen su corazón histórico. La ciudad se extiende luego a ambas orillas del río, con una superficie mayor en la margen derecha que en la margen izquierda.
Delimitada en el siglo XIX por la enceinte de Thiers, y ampliada en 1860 con la anexión de municipios vecinos, París está hoy rodeada por el bulevar periférico, una circunvalación de casi 35 km que marca una frontera con su área metropolitana. El acceso a la capital se realiza a través de las puertas de París y las grandes vías de comunicación.
La ciudad también cuenta con dos grandes espacios verdes diseñados durante el Segundo Imperio por Georges-Eugène Haussmann: el bosque de Boulogne al oeste y el bosque de Vincennes al este. Con 105 km², París forma una vasta unidad urbana muy poblada, cuyo centro simbólico se sitúa cerca de Notre-Dame.
El Sena, que mide 774,76 km de longitud, atraviesa la ciudad dibujando un arco de círculo, entrando por el sureste y saliendo por el suroeste. Más de treinta puentes permiten cruzarlo; paradójicamente, el más antiguo (aún en pie) de ellos se denomina Puente Nuevo.
El sitio de París se extiende alrededor de un amplio valle que engloba el curso actual del Sena. Esta valle está rodeada de colinas que son testigos; son, en la orilla derecha del Sena, Montmartre (131 m), Belleville (128,5 m), Ménilmontant (108 m), las Buttes-Chaumont (103 m), Passy (71 m) y Chaillot (67 m), así como, en la orilla izquierda, Montparnasse (66 m), l a Butte-aux-Cailles (63 m) y la Montaña Santa Genoveva (61 m).
Clima, temperaturas, contaminación
París cuenta con un clima oceánico degradado (tipo Cfb según la clasificación de Wladimir Köppen), marcado por una influencia oceánica dominante y variaciones continentales. Las temperaturas son moderadas, con medias de alrededor de 15 °C en verano y 3 °C en invierno, para un promedio anual cercano a los 9 °C.
En 2012, la temperatura máxima registrada fue de 38,4 °C el 18 de agosto y de 38,1 °C el 19 de agosto. La temperatura mínima media en enero oscila entre 2,7 y 3 °C. La temperatura más baja jamás registrada fue de -23,9 °C en 1879.
Las precipitaciones son regulares a lo largo del año, con unos 111 días de lluvia, aunque son relativamente escasas (637 mm), especialmente si se comparan con las regiones costeras. El tiempo es a menudo cambiante, con posibles picos de calor en verano o de frío en invierno.
La creciente urbanización de la ciudad tiene un impacto en el clima local, provocando un aumento de las temperaturas (de 2 a 3 °C) y una reducción del número de días de niebla.
La contaminación atmosférica es un problema de salud pública en París, que llevó a la creación de la red de vigilancia Airparif en 1984. Los valores registrados desde 2001 han motivado políticas de reducción de la presencia de automóviles, en particular de los vehículos más contaminantes. Las emisiones vinculadas a la actividad humana han disminuido entre 2000 y 2018 para la mayoría de los contaminantes estudiados: las emisiones de dióxido de azufre, provenientes de la industria, se han reducido a la quinta parte gracias al desarrollo de energías renovables y a regulaciones más estrictas, mientras que las de óxidos de nitrógeno han retrocedido un 54 %, principalmente por la renovación del parque automovilístico.
Los transportes en París
Caminar
En París, caminar constituye el principal modo de desplazamiento, representando alrededor del 40 % de los trayectos diarios y hasta un 75 % de los desplazamientos en superficie.
El transporte público
El transporte público ocupa el segundo lugar, con el metro parisino a la cabeza, que garantiza alrededor del 20 % de los desplazamientos. Inaugurado en 1900, cuenta con dieciséis líneas y representa un símbolo emblemático de la ciudad, especialmente por su estilo Art nouveau.
Esta red se complementa con el RER, que conecta París con su periferia, así como con las grandes estaciones como la Gare du Nord o la Gare de Lyon, que ofrecen conexiones nacionales e internacionales, en particular a través del TGV.
Por último, la oferta de transporte incluye también un tranvía casi circular y una extensa red de unas cien líneas de autobús, modernizadas de forma regular.
Todo el transporte público de París está gestionado por la RATP (Régie Autónoma de Transportes Parisinos).
París, campeona del transporte en cifras
París es la segunda ciudad de Europa en tráfico aéreo de pasajeros en 2015, tras Londres, y la quinta del mundo ese mismo año. Los dos aeropuertos que concentran la mayor parte del tráfico — Orly y sobre todo Roissy-Charles-de-Gaulle — transportaron 108 millones de pasajeros y 2,2 millones de toneladas de carga en 2019. Un tercer aeropuerto, el de Beauvais (a 50 km al norte), está principalmente dedicado a algunas aerolíneas low-cost.
El aeropuerto Charles de Gaulle es la segunda plataforma de conexión aeroportuaria más importante de Europa (tras el aeropuerto de Londres-Heathrow en el Reino Unido) y el noveno aeropuerto mundial en 2019 por tráfico de pasajeros, con 76,15 millones de pasajeros.
El aeropuerto de París-Le Bourget es el primer aeropuerto europeo en aviación de negocios, por delante de Ginebra, Niza, Londres (Luton, Farnborough), Roma, Zúrich.
La estación de París Norte es la primera estación europea y la tercera a nivel mundial (tras la estación de Shinjuku, en Tokio), incluyendo la afluencia de la estación de metro. Según otra clasificación, ocupa el puesto 24º a nivel mundial, siendo las 23 primeras japonesas.
La línea A del RER de Île-de-France es la más transitada de Europa (datos de 2015) y del mundo (datos de 2009).
El metro de París es el más denso del mundo.
La población de París
París, superpoblada, ya no podía alojar la importante inmigración provincial, por lo que fueron los municipios periféricos los que absorbieron el excedente del crecimiento demográfico. Esto comenzó con la éxodo rural anterior a la Segunda Guerra Mundial y con el crecimiento económico de la ciudad tras la guerra.
En el área metropolitana de París, la distribución social sigue las tendencias heredadas del siglo XIX. Las poblaciones más acomodadas se concentran principalmente en el oeste y el suroeste, mientras que las clases populares están más presentes en el norte y el este.
Las zonas intermedias están ocupadas mayoritariamente por las clases medias. Sin embargo, existen algunas excepciones según la historia y la ubicación de los municipios, como Saint-Maur-des-Fossés, al este, o Enghien-les-Bains, al norte, que albergan poblaciones más favorecidas.
Se encuentran «barrios prioritarios» en los distritos del norte y este de París, especialmente en los alrededores de los barrios de la Goutte-d'Or y de Belleville.
Historia de París en breve
Prehistoria y Antigüedad
En la época gala-romana, París, entonces llamada Lutecia, era una ciudad modesta de unos 10.000 habitantes, mucho menos importante que Lyon (Lugdunum), gran capital regional y capital de las Galias (territorio «antecesor» de Francia). No obstante, conoció cierta prosperidad gracias al comercio fluvial.
La tradición atribuye su cristianización a san Denis en el siglo III, y en 361 se celebró allí un concilio importante bajo la dirección de Hilario de Poitiers.
Gracias a su posición estratégica, la ciudad acogió a emperadores como Juliano y Valentiniano I en el siglo IV, período en el que adoptó el nombre de París. Ante las invasiones, la población se refugió en la Île de la Cité, que se fortificó.
En el año 451, santa Genoveva convenció a los habitantes de permanecer a pesar de la amenaza de los hunos de Atila, que finalmente respetaron la ciudad.
Edad Media
Tras el reinado de Carlomagno (742-814), París pierde importancia política y sufre numerosos ataques vikingos, en particular en el año 845. La población se refugia entonces en la Île de la Cité. A pesar del asedio de 885-886, la ciudad resiste, lo que refuerza su prestigio y el del Conde Eudes, quien había organizado su defensa.
Bajo los primeros Capetos (el primero de ellos, Hugo Capeto), París gana progresivamente importancia: Roberto II el Piadoso restaura edificios, mientras que Luis VI y Luis VII instalan allí su poder. La construcción de Notre-Dame de París comienza, y la ciudad se convierte en un centro comercial e intelectual de primer orden.
Con Felipe II Augusto, París se convierte en la capital del reino y se desarrolla notablemente, alcanzando unos 200.000 habitantes en el siglo XIV.
Pero la ciudad es azotada por la peste de 1348 y los disturbios de la guerra de los Cien Años (1337 a 1453). Ocupada por los ingleses y luego recuperada por Carlos VII, sale debilitada, con una población reducida.
Del Renacimiento al siglo XVIII
En el Renacimiento, París está menos favorecida que el Valle del Loira, donde reside la corte. Sin embargo, Francisco I instala allí su residencia en 1528, reforzando su influencia intelectual con la creación del Colegio de Francia. La ciudad se convierte entonces en la más poblada del mundo cristiano.
Pero está marcada por violentos conflictos religiosos, como la matanza de San Bartolomé (24 de agosto de 1572), y los disturbios políticos que enfrentan a la Liga Católica con Enrique IV, quien no recupera la ciudad hasta 1594.
En el siglo XVII, a pesar de un fuerte crecimiento demográfico, París seguía siendo una ciudad pobre y peligrosa. Gabriel Nicolás de La Reynie llevó a cabo reformas para mejorar la seguridad. Luis XIV abandonó París en favor de Versalles.
En el siglo XVIII, París volvió a convertirse en un centro intelectual de primer orden con la Ilustración (corriente de pensamiento europea filosófico, literario e intelectual que surgió en la segunda mitad del siglo XVII y que está en el origen de la sociedad actual), y experimentó un fuerte crecimiento, alcanzando los 640 000 habitantes antes de la Revolución francesa.
París durante la Revolución francesa y el Imperio
La Revolución Francesa comienza en 1789 y toma un giro decisivo en París, marcada por la toma de la Bastilla (14 de julio de 1789). Ante la crisis económica y la influencia de la Ilustración, los parisinos desempeñan un papel central. El rey Luis XVI se ve obligado a instalarse en las Tullerías, y finalmente la monarquía es derrocada en 1792.
Este período se caracteriza por el Terror, dirigido por el Comité de Salvación Pública, y numerosas ejecuciones, entre ellas las de Luis XVI, María Antonieta y Maximilien Robespierre. La ciudad sufre racionamientos y un estancamiento en su desarrollo.
Bajo el reinado de Napoleón Bonaparte, coronado en 1804, París se convierte en la capital del Imperio y experimenta importantes transformaciones urbanas, con la construcción de monumentos e infraestructuras.
En 1814, tras la derrota de Napoleón en la batalla de París, la ciudad es ocupada por ejércitos extranjeros, marcando el fin del Imperio y el inicio de la Restauración.
De la Restauración a la Comuna de París
Tras la caída de Napoleón Bonaparte en 1815, París es ocupada por ejércitos extranjeros, mientras Luis XVIII (hermano de Luis XVI) restablece la monarquía. Durante la Restauración y la monarquía de Julio, la ciudad sigue poco modernizada, y la creciente población obrera vive en condiciones muy precarias, lo que favorece epidemias y revueltas. Las insurrecciones de 1830 y 1848 derrocan sucesivamente a Carlos X (otro hermano de Luis XVI) y a Luis Felipe I (primo segundo de Luis XVI).
Bajo el Segundo Imperio, Napoleón III (sobrino de Napoleón I) transforma profundamente París con las grandes obras dirigidas por Georges-Eugène Haussmann, modernizando la ciudad. En 1860, París se expande al anexionar municipios vecinos y pasa a tener veinte distritos.
Durante la guerra franco-prusiana (1870, que llevó a la caída de Napoleón III), la ciudad es sitiada. En 1871, tras la derrota, estalla la Comuna de París (movimiento insurreccional), reprimida violentamente durante la «Semana Sangrienta» (del domingo 21 al domingo 28 de mayo de 1871), lo que marca la última gran guerra civil parisina.
De la Belle Époque a la Segunda Guerra Mundial
Durante la Belle Époque, París experimenta un fuerte crecimiento económico y se convierte en un gran centro industrial, financiero y cultural. Se construyen monumentos emblemáticos como la torre Eiffel (1889), especialmente con motivo de las exposiciones universales de 1889 y 1900, que refuerzan su proyección internacional. La ciudad atrae a numerosos artistas y se consolida como un foco principal de creación.
A principios del siglo XX, París vive importantes eventos como la gran crecida de 1910 y los limitados impactos de la Primera Guerra Mundial. Entre las dos guerras, la ciudad enfrenta crisis sociales, una alta densidad de población y un desarrollo anárquico de los suburbios.
La vida política es inestable, con tensiones sociales y manifestaciones importantes, como las de 1934 y 1935.
Durante la Segunda Guerra Mundial, París es ocupada por el ejército alemán en 1940. La Resistencia se organiza, y la ciudad es liberada en agosto de 1944 por las fuerzas aliadas y la Resistencia interior. A pesar de la ocupación, París queda relativamente a salvo y recupera su papel de capital al finalizar el conflicto.
El París contemporáneo
Tras la Segunda Guerra Mundial, París se integra en una dinámica de cooperación europea, especialmente con su hermanamiento con Roma en 1956. Bajo la presidencia de Charles de Gaulle, la capital vive momentos clave, como la represión violenta de la manifestación del 17 de octubre de 1961 y las grandes movilizaciones de mayo de 1968, que provocan una crisis política y social antes de recuperar la calma.
En las décadas siguientes, París se moderniza y evoluciona en el plano administrativo, con la creación de una municipalidad autónoma y la elección de alcaldes como Jacques Chirac, seguido de Bertrand Delanoë y Anne Hidalgo. La ciudad también pone en valor su patrimonio, en particular con la clasificación de los muelles del Sena como Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1991.
En el siglo XXI, París se enfrenta a atentados terroristas destacados, como los de 2015 con los ataques contra Charlie Hebdo y el Bataclán, así como al incendio de Notre-Dame de París en 2019.
La ciudad sigue siendo un centro mundial clave y acoge nuevamente los Juegos Olímpicos de verano en 2024, reafirmando su importancia internacional.
Estatus y organización administrativa
Mapa de los distritos de París.
Tras haber sido a la vez comuna y departamento, París es desde el 1 de enero de 2019 una entidad con estatus particular que ejerce las competencias de una comuna y de un departamento. Ella está dividida en distritos, como las ciudades de Lyon y Marsella, en un total de veinte (los cuatro primeros formando un sector único). También es la colectividad central de la metrópoli del Gran París, creada en 2016. Desde las elecciones de 2026, el alcalde es elegido directamente por los votantes, mientras que anteriormente era elegido por sufragio indirecto por los alcaldes de distrito.
Lujo, alta costura, joyería y accesorios
París es una capital mundial de la moda y el lujo, con una larga tradición en alta costura. La casa Lanvin, fundada en 1889 por Jeanne Lanvin, es la más antigua aún en actividad.
A lo largo del tiempo, el número de casas de alta costura ha evolucionado notablemente, pasando de una veintena en 1900 a más de un centenar tras la Segunda Guerra Mundial, para luego reducirse a principios del siglo XXI. Casas prestigiosas como Chanel, Dior o Yves Saint Laurent siguen jugando un papel fundamental, junto a creadores contemporáneos.
París es también un centro importante para los perfumes y los accesorios de lujo, con marcas como Hermès o Louis Vuitton.
Pese a la competencia de ciudades como Nueva York o Milán, París sigue siendo en el siglo XXI la capital mundial de la moda. Su Semana de la Moda es la más prestigiosa, y el estatus de «alta costura» le es propio, reforzando su papel central en la industria del lujo.
Gastronomía
París es reconocida como una capital mundial de la gastronomía. La comida gastronómica de los franceses fue inscrita en el patrimonio mundial de la humanidad en 2010, lo que subraya la importancia cultural de esta tradición.
La ciudad alberga numerosos restaurantes entre los mejores del mundo, así como chefs de prestigio como Alain Ducasse o Guy Savoy, y perpetúa una larga historia culinaria ilustrada por figuras como Marie-Antoine Carême (8 de junio de 1783-12 de enero de 1833).
París es también sede de grandes casas de gastronomía y repostería de fama internacional como Fauchon, Ladurée o Pierre Hermé.
Por último, la región parisina acoge el mercado de Rungis, el mayor mercado de productos agrícolas del mundo, lo que refuerza aún más el papel central de París en la gastronomía.
Monumentos, atractivos turísticos y población
La región Île-de-France acogía ya en 2022 un total de unos 44 millones de turistas al año y, en 2009, los cincuenta primeros sitios culturales de la ciudad habían registrado 71,6 millones de entradas, una cifra en ligero aumento respecto a 2008. La ciudad también atrajo a 17,5 millones de visitantes extranjeros en 2018. Cuenta con la primera capacidad hotelera de Europa y con importantes ventajas para los desplazamientos de negocios (ferias, eventos, etc.). Incluye varios monumentos de París inscritos en el patrimonio mundial, como la catedral de Notre-Dame de París, el monumento más visitado de Europa y uno de los más visitados, si no el más visitado, del mundo.
París intramuros, con una superficie de 105 km², contaba con 2 103 778 habitantes el 1 de enero de 2023, lo que la convierte en el municipio más poblado de Francia. Su área de atracción, que hoy se extiende sobre 18 941 km² y 1 929 municipios, albergaba por su parte 13 064 617 habitantes el 1 de enero de 2018, constituyendo así el área de atracción más poblada de Francia y de la Unión Europea.
La población de la ciudad es relativamente joven: en 2008, según el Insee, el porcentaje de habitantes menores de 35 años era del 46 %. París concentra, como todas las metrópolis, más estudiantes, jóvenes adultos activos y personas mayores que la media del país; las familias están, por consiguiente, infrarrepresentadas.
Manifestaciones culturales y festividades
Durante todo el año, París acoge numerosas festividades: a finales de enero, las calles del 13º distrito se animan con las celebraciones del Año Nuevo Chino; en febrero-marzo, desfilan el tradicional cortejo del Carnaval de París y el de la Media Cuaresma; a finales de febrero, se celebra el salón internacional de la agricultura; en marzo, tienen lugar el Salón del Libro, la Primavera de los Poetas y el Festival de Músicas Sagradas; a finales de abril o principios de mayo, la Feria de París evoca las grandes ferias medievales.
El semi-marathon de París y el maratón de París tienen lugar en marzo y abril, en las calles de la ciudad; la Gran Carrera del Gran París, de París-Centro al Estadio de Francia en mayo, los Internacionales de Francia de Tenis de Roland-Garros de finales de mayo a principios de junio; la Marcha de los Orgullos en junio, la Fiesta de la Música el 21 de junio; el Festival de Jazz de París de finales de junio a finales de julio; Clásica en el Verde de mediados de agosto a principios de septiembre en el parque floral de París; FNAC Live París frente al Ayuntamiento a principios de julio; la Travesía de París a finales de julio; el Festival París en verano de principios de julio a principios de agosto ; los Gay Games a principios de agosto ; la llegada de la última etapa del Tour de Francia ciclista a finales de julio ; de finales de agosto a mediados de septiembre, Jazz en La Villette, la Techno Parade y La Parisienne en septiembre, el Festival de Otoño de París de principios de septiembre a finales de diciembre.
Varios festivales de cine tienen lugar a lo largo del año; como el Cine al Aire Libre en La Villette, de mediados de julio a mediados de agosto.
Desde 2002, el carácter festivo de la ciudad se acentúa con la operación Paris Plages, organizada durante dos meses entre julio y agosto, que consiste en transformar una parte de los muelles del Sena en playa, con arena, hamacas y actividades, y con la Noche en Blanco, que permite al público asistir gratuitamente a distintas expresiones del arte contemporáneo por toda la ciudad durante la noche del primer sábado al primer domingo de octubre. En abril y mayo tiene lugar la tradicional Feria del Trono.
El 14 de julio es la ocasión del tradicional desfile militar en los Campos Elíseos, del Concierto de París en el Campo de Marte y de los fuegos artificiales lanzados desde los jardines del Trocadero.
Octubre es el mes del Salón del Automóvil, los años pares, alternando con el Salón del Motociclo los años impares. El mismo mes acoge la Feria Internacional de Arte Contemporáneo (FIAC). El segundo sábado de octubre, Montmartre recupera su pasado vitivinícola con la Fiesta de la Vendimia de Montmartre. Una de las manifestaciones artísticas más antiguas de París es la Bienal de París, fundada en 1959 por André Malraux.
Cultos
Los parisinos disponen de numerosos lugares de culto, entre ellos de cultos budista, católico, israelita, ortodoxo, musulmán y protestante.
Culto budista
La pagoda de Vincennes, inaugurada en 1977 y sede de la Unión Budista de Francia, está situada a orillas del lago Daumesnil en el 12º distrito. Otras dos pagodas se encuentran en el principal barrio asiático de París, en el 13º distrito.
Culto católico
La catedral de Notre-Dame de París es la sede del arzobispado de París. París es un obispado desde el siglo III, elevado a arzobispado el 20 de octubre de 1622.
París alberga la sede de otros cuatro obispados de la Iglesia católica: el ordinariato militar de Francia en la catedral de San Luis de los Inválidos, la eparquía de San Vladimiro Magno de París de los ucranianos en la catedral de San Vladimiro Magno, la eparquía Nuestra Señora del Líbano de París de los maronitas en la catedral Nuestra Señora del Líbano y eparquía Santa Cruz de París de los Armenios en la catedral Santa Cruz de París de los Armenios.
En 2005, la ciudad contaba con ciento seis parroquias católicas que acogían a los fieles y veinticuatro misiones en el extranjero, además de 730 sacerdotes y unas 220 comunidades religiosas (140 de mujeres y unas 80 de hombres). París cuenta con varios lugares de peregrinación, entre ellos los cinco lugares donde se conservan cuerpos de santos.
Culto israelita
París cuenta con noventa y seis sinagogas. La Gran Sinagoga de París, inaugurada en 1867 y sede del Consistorio Central Israelita de Francia, está ubicada en la calle de la Victoria, en el 9.º distrito. La sinagoga de la calle Copérnico, fundada en 1907, es la sede del Judaísmo en Movimiento.
Culto musulmán
París cuenta con setenta y cinco mezquitas o salas de oración, la mayoría de las cuales se encuentran en domicilios particulares. La Gran Mezquita de París acoge a los fieles desde 1926 en más de un hectárea de superficie en el 5º distrito. La Mezquita de la Misericordia fue inaugurada en 2003 en el 15º, y el Instituto de Culturas del Islam en 2006 en el 18º.
Culto ortodoxo
La catedral griega San Esteban, consagrada en 1895, es la sede de la metrópoli greco-ortodoxa de Francia de la Iglesia ortodoxa griega. La catedral San Juan Bautista, consagrada en 1904, es la sede del obispado armenio de Francia de la Iglesia apostólica armenia. La catedral de San Sava, consagrada en 1904, es la sede de la eparquía de Europa Occidental de la Iglesia Ortodoxa Serbia. La catedral de la Santa Trinidad, consagrada en 2016, es la sede del exarcado patriarcal en Europa Occidental de la Iglesia Ortodoxa Rusa.
Culto protestante
París cuenta con veinticinco parroquias de la Iglesia Protestante Unida de Francia, que agrupa a reformados y a luteranos. Desde 1811, su templo más importante es el Oratorio del Louvre, ubicado en la calle Saint-Honoré, en el primer distrito.
París cuenta con unas setenta y dos iglesias protestantes evangélicas de distintas denominaciones.
Otros cultos
Dos templos hindúes están dedicados a Ganesha
El peso económico de París
La ciudad, junto con su área metropolitana, es la capital económica y comercial de Francia, así como su principal plaza financiera y bursátil. Por ejemplo, en 2019 acogió a la Autoridad Bancaria Europea con motivo del brexit.
En 2018, París es, según la OCDE, la mayor economía metropolitana del continente europeo por delante de Londres, con un PIB de 901 mil millones de dólares. La región parisina acoge más instituciones internacionales y sedes de grandes empresas que Nueva York y Londres. París es la ciudad más cara del mundo en 2018, en 2019, en 2020 y la segunda en 2021, tras Tel Aviv.
París dispone de una superficie de oficinas superior a la de Londres (incluyendo la demanda de espacio para bancos), aunque su extensión sea cinco veces menor. El dinamismo inmobiliario de su distrito financiero de La Défense es el segundo a nivel mundial, después de Singapur.
Un mayor número de grupos de la lista Fortune 500 tienen allí su sede. La capital francesa registra cada año más patentes que la capital británica y cuenta con una mayor proporción de investigadores en su fuerza laboral.
El sector económico más importante es el turismo de ocio (cafés, hoteles, restaurantes y servicios asociados) y profesional (ferias, congresos, etc.). París atrae en los años 2000 a cerca de 30 millones de visitantes al año, lo que la convierte en una de las capitales más visitadas del mundo, cifra que alcanzó los 38 millones en 2019.
La ciudad de París experimenta una creciente terciarización de su economía, con la proliferación de empresas de servicios. En otoño de 2016, París contaba con una cuarentena de incubadoras de startups, entre las que se encuentra Station F en la antigua halle Freyssinet, que es el campus de startups más grande del mundo.
El distrito financiero « Paris-La Défense », que abarca la parte oeste de la margen derecha parisina y nueve municipios del departamento de los Altos del Sena, domina el mundo de los negocios en la región de Île-de-France. El centro de París y el barrio de La Défense, en la periferia oeste, conforman el primer distrito financiero europeo por la extensión de su parque de oficinas.
En el centro de París, un barrio de negocios se extiende en un perímetro bastante amplio alrededor de la Ópera y de la estación Saint-Lazare. Otros barrios de negocios también se han establecido en otras zonas: París Rive Gauche, en el 13º distrito, es el proyecto más avanzado en desarrollo. En la periferia, otros polos emergen en zonas donde los precios inmobiliarios son más bajos o en nodos estratégicos (aeropuerto París-Charles-de-Gaulle).
Monumentos y lugares turísticos
El turismo moderno en París se desarrolla a partir del siglo XIX con el ferrocarril y las exposiciones universales, que dan origen a monumentos emblemáticos como la torre Eiffel. Estas transformaciones, especialmente durante el Segundo Imperio, convirtieron a la ciudad en un gran atractivo.
París cuenta con un patrimonio excepcional de más de 1.800 monumentos históricos, concentrados especialmente a lo largo del Sena, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, donde se encuentran lugares famosos como la catedral Notre-Dame de París, el Louvre o los Inválidos.
Su arquitectura refleja todas las épocas: monumentos medievales (Notre-Dame, Sainte-Chapelle), clásicos (Louvre, Panteón), del siglo XIX (Arco del Triunfo, Ópera Garnier) y contemporáneos (Centro Pompidou, pirámide del Louvre).
Por último, la ciudad está estructurada por conjuntos emblemáticos como el eje histórico que une el Louvre con La Défense, y marcada por hitos visibles como el Sacré-Cœur o la torre Montparnasse.
Parques y jardines
París cuenta con numerosos espacios verdes: 463 parques y jardines, entre los que destacan los extensos bosques de Boulogne y Vincennes. En 2024, estos espacios cubren unas 1.905 hectáreas, es decir, casi 9 m² por habitante.
Algunos jardines históricos, como el jardín de las Tullerías, el jardín de Luxemburgo o el jardín de las Plantas, se remontan a los siglos XVI y XVII.
Sin embargo, la mayor parte del paisaje actual data del Segundo Imperio, con las reformas llevadas a cabo por Adolphe Alphand para mejorar las condiciones de vida. Grandes parques como Monceau, Montsouris o Buttes-Chaumont se crearon entonces.
Desde los años 1980, nuevos espacios verdes se han creado sobre antiguos terrenos industriales, como el parque de la Villette, reforzando la presencia de la naturaleza en la ciudad.
Cementerios y lugares de memoria
En París, los principales cementerios se crean en 1804 bajo Napoleón I, en la periferia por razones sanitarias. Los antiguos cementerios parroquiales son suprimidos y sus restos trasladados a las catacumbas de París.
Con la expansión urbana, estos lugares hoy están integrados en la ciudad y valorados por su tranquilidad. El cementerio del Père-Lachaise es el más famoso, junto a los de Montmartre, Montparnasse y Passy.
En el siglo XX, se crean nuevos cementerios fuera de París, como los de Pantin o Ivry, gestionados por el Ayuntamiento de París.
Por último, el Memorial de la Shoah recuerda la historia de los judíos de Francia durante la Segunda Guerra Mundial.
Patrimonio cultural
La ciudad cuenta con más de 200 lugares culturales, entre ellos 143 museos, así como sitios emblemáticos. Capital mundial de congresos, de la moda, del lujo y de la gastronomía, también se distingue por la diversidad de su arquitectura. París ofrece una rica vida cultural con numerosos espectáculos, teatros, óperas y una programación cinematográfica variada.
Las principales zonas para salir de noche son los Campos Elíseos, desde la rotonda de los Campos Elíseos hasta el Arco del Triunfo, la Bastilla y la calle de Lappe, el barrio de Les Halles y el del Marais, el Barrio Latino hasta Saint-Germain-des-Prés, Montparnasse, Pigalle, la rue Oberkampf, famosa por sus bares, la rue Mouffetard, la Butte-aux-Cailles, la place de la République o las orillas del canal Saint-Martin.
En Las Vegas, un casino ha recreado a escala ½ la torre Eiffel, el Arco del Triunfo y la Ópera Garnier. Siguiendo el mismo principio, un promotor chino construyó un « pequeño París » en los alrededores de Hangzhou, en China.
Los museos
París y la región de Île-de-France ofrecen la mayor riqueza museística de Francia, con más de 140 museos en la capital y más de 110 en la región. Más allá de su número, es sobre todo la diversidad de sus colecciones lo que hace de ellos un referente, abarcando todas las épocas y disciplinas artísticas y científicas.
Entre los más prestigiosos se encuentra el museo del Louvre, el museo de arte más grande del mundo y uno de los más visitados. Otras instituciones destacadas también gozan de renombre internacional, como el Centro Pompidou, dedicado al arte moderno y contemporáneo, o el museo de Orsay, especializado en el arte del siglo XIX. En las proximidades, el castillo de Versalles, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, atrae también a millones de visitantes cada año.
Los museos parisinos tienen distintos estatus. Los museos nacionales, que pertenecen al Estado, incluyen entre otros el Louvre, el Orsay, el museo de Cluny, el Museo del Quai Branly o la Cité des Sciences. Otros dependen de ministerios, como el Museo del Ejército en Los Inválidos o el Museo Nacional de Historia Natural.
Algunos sitios emblemáticos, como el Panteón, tienen una función memorial al albergar a las grandes figuras de la nación.También existen museos dependientes de instituciones o del sector privado, como el museo Jacquemart-André o el Museo de Artes Decorativas, que enriquecen aún más esta oferta cultural. Por último, el Ayuntamiento de París gestiona varios museos municipales importantes, como el Museo Carnavalet, dedicado a la historia de la capital, así como el Petit Palais o el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de París.
Así, París se distingue por una oferta museística excepcional, tanto por su cantidad como por su diversidad, lo que convierte a la capital en un polo cultural de primer orden a escala mundial.
Bibliotecas y mediatecas
París cuenta con una red muy rica de bibliotecas y mediatecas, principalmente públicas. La más antigua es la biblioteca Mazarine, abierta desde 1643. La Biblioteca Nacional de Francia, repartida entre los sitios Richelieu y François-Mitterrand, es una de las más importantes del mundo con más de 30 millones de documentos y garantiza el depósito legal desde Francisco I. La Biblioteca Pública de Información del Centro Pompidou constituye otra gran institución.
El Ayuntamiento de París gestiona numerosas bibliotecas municipales, de acceso libre, que ofrecen préstamo de libros y recursos variados. Algunas están especializadas, como la biblioteca histórica de la ciudad de París, la Mediateca Musical o la biblioteca del cine François-Truffaut.
También existen bibliotecas privadas, asociativas y universitarias abiertas al público, entre las que destaca la prestigiosa biblioteca Sainte-Geneviève. Todo ello convierte a París en un centro documental de primer orden.
Óperas, teatros, salas y lugares de espectáculos
París es un referente de la vida lírica, teatral y musical. La capital cuenta con tres grandes instituciones de ópera: la Ópera Garnier, la Ópera Bastilla y la Ópera Cómica, complementadas por salas como el Teatro del Châtelet o el Teatro de los Campos Elíseos, que ofrecen un repertorio variado, del clásico al contemporáneo.
El teatro también ocupa un lugar esencial en la cultura parisina. Con más de 200 salas y 70 000 butacas, la ciudad brinda una gran diversidad de espectáculos. Entre los lugares emblemáticos destacan la Comédie-Française, el teatro del Odéon o el teatro de Chaillot. Algunos teatros, como Mogador o la Gaîté-Montparnasse, también acogen musicales y espectáculos populares.
París también es una capital musical de primer orden. Numerosas leyendas como Édith Piaf, Charles Aznavour o Jacques Brel se dieron a conocer en salas míticas como el Olympia o Bobino. Hoy en día, lugares como la sala Pleyel, la Philharmonie de París o la Maison de Radio France ofrecen una programación variada, que abarca desde la música clásica hasta la contemporánea.
La capital también cuenta con numerosas salas de conciertos modernas de gran capacidad, como el Zénith, el Accor Arena o la Paris La Défense Arena, que acogen conciertos y espectáculos internacionales.
Por último, la vida nocturna parisina se enmarca en una larga tradición, desde las antiguas guinguettes y cafés-concierto hasta los clubes actuales. Aunque lugares históricos como Le Palace marcaron su época, París sigue siendo hoy un centro dinámico para el *clubbing*, especialmente en la música electrónica, atrayendo a artistas de todo el mundo.
Cines
París cuenta con una oferta cinematográfica excepcional, con cerca de 100 cines y unos 430 pantallas, lo que representa la mayor densidad mundial por habitante. Cada semana se proyectan entre 450 y 500 películas, desde los grandes éxitos comerciales hasta el cine de autor, convirtiendo a la capital en un lugar único por su diversidad cinematográfica. La afluencia es alta, con más de 28 millones de espectadores al año.
Sin embargo, los grandes grupos como UGC, Pathé o MK2 dominan el mercado, lo que debilita a los cines independientes. Desde los años 90 se han construido numerosos multicines.
La sala más grande es el Grand Rex, con 2.800 butacas. Por otro lado, la Cinemateca Francesa, ubicada cerca de la Biblioteca Nacional de Francia, desempeña un papel fundamental en la conservación y difusión del patrimonio cinematográfico.
Cafés, restaurantes y cervecerías
Los cafés y restaurantes ocupan un lugar central en la cultura parisina. Desde el siglo XVII, establecimientos como el Café Procope o el Café de la Régence se convirtieron en puntos de encuentro clave. En el siglo XVIII, los cafés del Palais-Royal popularizaron las primeras terrazas, que se desarrollaron realmente en el siglo XIX con la creación de los bulevares.
El concepto moderno de restaurante nace en París. Establecimientos antiguos como La Tour d'Argent (fundado en 1582) preceden a la aparición del primer verdadero restaurante en 1765, creado por Boulanger, inventor de la carta. En 1782, Antoine Beauvilliers abre la Grande Taverne de Londres, considerada el primer gran restaurante refinado. Tras la Revolución Francesa, el número de restaurantes se dispara: de unos pocos cientos pasan a alrededor de 3.000 en pocas décadas.
París se convierte entonces en un centro destacado de la gastronomía francesa, con establecimientos prestigiosos como Maxim's, el Grand Véfour o Lasserre. Esta riqueza culinaria también se explica por la llegada de poblaciones venidas de toda Francia en el siglo XIX, que aportaron sus especialidades regionales. La inmigración internacional enriqueció aún más esta diversidad, convirtiendo a París en una capital gastronómica mundial que ofrece cocinas de los cinco continentes.
Hoteles y palacios
Otra consecuencia del aumento del número de turistas en la capital es, desde finales del siglo XIX, la presencia de numerosos hoteles, en parte vinculada a las exposiciones universales. Entre los más lujosos destacan:
el hotel Meurice, el palacio más antiguo de París, abierto en 1835;
el Grand Hôtel Intercontinental, de 1862;
el hotel Ritz, que se alza en la plaza Vendôme desde 1898;
el hotel de Crillon, inaugurado en el lado norte de la plaza de la Concordia en 1909;
el hotel Lutetia, primer palacio de lujo de la Ribera Izquierda, abierto en 1910;
el hotel Plaza Athénée, inaugurado en 1911.
En los años 1920, durante los Años Locos, se crearon numerosos establecimientos:
el hotel Bristol, en 1925;
el hotel Raphael, en 1925;
el hotel George-V, en 1928;
el hotel Prince de Galles, en 1928;
el Royal Monceau, en 1928.
Más recientemente, grandes grupos, a menudo extranjeros, han abierto numerosos hoteles de lujo:
el hotel Marriott Champs-Élysées (1997);
el hotel Mandarin Oriental (2011);
el Hotel Shangri-La París (2012);
el hotel The Peninsula París (2014).
París, centro literario e intelectual
Desde el siglo XII, París se consolida como un gran centro intelectual gracias a su universidad y a la adopción del dialecto parisino por parte de la Corte. Durante el Renacimiento, se convierte en un importante foco del humanismo, y en el siglo XVII, en el corazón de la vida literaria francesa, especialmente con los salones como el del hotel de Rambouillet. A pesar del esplendor de Versalles bajo el reinado de Luis XIV, la actividad intelectual sigue siendo intensa, impulsada por figuras como Molière.
En el siglo XVIII, París vuelve a convertirse en el centro cultural del reino, animado por los salones y escritores como Voltaire, mientras que Jean-Jacques Rousseau mantiene una relación más crítica con la ciudad.
Tras la Revolución, París sigue siendo el corazón de la vida intelectual y atrae a autores extranjeros. En los siglos XIX y XX, se convierte en el escenario de grandes movimientos literarios: el romanticismo y el realismo con Victor Hugo o Honoré de Balzac, el naturalismo con Émile Zola, el simbolismo con Charles Baudelaire, y el surrealismo con André Breton.
En los años 1920, numerosos escritores extranjeros, como Ernest Hemingway, se instalan allí. Tras 1945, Saint-Germain-des-Prés se convierte en un destacado centro intelectual con Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Hoy en día, París sigue siendo un referente fundamental de la literatura y la edición.
Como consecuencia, París está presente en la literatura, la pintura y la escultura, la música y la canción, la fotografía, el cine, así como en la cultura popular e incluso en los videojuegos y el cómic.