Galerie Vivienne, escapada encantadora y refinada del siglo XIX
El Pasaje de la Galería Vivienne, ubicado en el 2º distrito de París, es una de las galerías cubiertas más emblemáticas de la capital francesa. Con sus 176 metros de largo y 3 metros de ancho, está clasificada como monumento histórico desde el 7 de julio de 1974.
**Galería Vivienne: una pausa encantada en el corazón de París**
**Una joya arquitectónica**
De estilo del siglo XIX, este lugar encantador ofrece a los visitantes una escapada encantadora y refinada, donde se mezclan historia, tiendas elegantes y una atmósfera atemporal. Construida en 1823 por el arquitecto François Jean Delannoy, la Galería Vivienne exhibe un estilo neoclásico pompeyano. Sus arcos de hierro forjado, sus columnas corintias y su suelo de mosaico —realizado por el mosaísta francés de origen italiano Giandomenico Facchina y Mazzioli— seducen al instante por su elegancia y sofisticación. El conjunto recrea una atmósfera digna de otra época. La claraboya ondulante deja filtrar una luz natural, creando un ambiente luminoso y acogedor. La galería, de 42 metros de longitud, se prolonga con una rotonda acristalada coronada por una cúpula hemisférica, ambas originales.
**El origen del nombre**
Fue construida en 1823 por el presidente de la Cámara de Notarios, Marcoux, nacido Louis-Auguste Marchoux (1768-1854). De ahí su primer nombre, Galería Marchoux, rebautizada como "Vivienne" en 1825 debido a su proximidad a la rue Vivienne, que a su vez toma su nombre de Louis Vivien, señor de Saint-Marc, regidor de París (1599).
**La historia del Pasaje de la Galería Vivienne**
La Galería Vivienne se levantó sobre el terreno del Hôtel Vanel de Serrant, en el número 6 de la rue Vivienne, en unos solares adquiridos en el número 4 de la rue des Petits-Champs y en el Pasaje de los Pequeños Padres. La galería aprovechó su ubicación excepcional, que conectaba los grandes bulevares con un barrio entonces muy industrial. En 1859, Anne Sophie "Ermance" Marchoux legó la galería al Instituto de Francia para que sus ingresos financiaran a artistas ganadores del Prix de Rome. Ermance Marchoux (1809-1870), artista y escultora, es autora de las dos estatuas que enmarcan la entrada de la galería. En 1836, se casó con Camille Decaen, hijo del general Decaen (general de la Revolución y del Imperio).
**Éxito, declive y renacimiento en los años 1980**
Este pasaje conoció un gran éxito hasta finales del Segundo Imperio. Sin embargo, la galería perdió atractivo con el traslado de los comercios de prestigio hacia la Madeleine y los Campos Elíseos, y sobre todo debido a la transformación haussmanniana. En 1926, un decreto amenazó con su demolición, pero finalmente se salvó. También sufrió la competencia histórica de la Galería Colbert. En crisis durante los años 1960, las tiendas cerraron una tras otra, hasta que fueron adquiridas por una artista, Huguette Spengler, quien las transformó en instalaciones artísticas oníricas. Desde 1980, la galería ha recuperado una vitalidad notable. Hoy alberga tiendas de moda y decoración, y acoge desfiles de alta costura. La instalación de Jean-Paul Gaultier, ya fallecido, y de Yuki Torii en 1986 marcó la resurrección del lugar. En la actualidad, la Galería Vivienne cuenta con cafés y numerosas tiendas de prêt-à-porter y objetos decorativos, así como una selección refinada de comercios que van desde librerías antiguas hasta boutiques de moda y antigüedades. Cada tienda parece una pieza de museo, enriqueciendo la experiencia inmersiva del visitante.
**Elegancia en cada paso**
Los muros de la Galería Vivienne rebosan de detalles y encanto. Mosaicos en el suelo, estatuas gráciles y letreros de hierro forjado contribuyen a crear un ambiente elegante y sofisticado. Los visitantes pueden pasear con tranquilidad, descubriendo tesoros ocultos en cada rincón, y detenerse en alguno de los cafés pintorescos para disfrutar de un merecido descanso.
Un patrimonio cultural vivo
La Galería Vivienne no es solo un lugar de paso, sino un verdadero centro cultural. Acoge regularmente exposiciones, eventos artísticos y performances, añadiendo una dimensión contemporánea a su rico legado. Es un espacio donde la historia se encuentra con la creatividad, ofreciendo a los visitantes una experiencia inmersiva y dinámica.
Conclusión
La Galería Vivienne de París encarna la elegancia atemporal y el refinamiento a la francesa. Con sus arcadas majestuosas, sus tiendas excepcionales y su atmósfera única, propone una pausa encantada que invita a los visitantes a perderse en el encanto del pasado mientras celebra la vitalidad cultural del presente. Ya sea para una sesión de compras, un paseo cultural o simplemente para empaparse del ambiente parisino, la Galería Vivienne sigue siendo un tesoro imprescindible en el corazón de la Ciudad de la Luz.