Brigitte Bardot: Una vida icónica, amores escandalosos y películas legendarias

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Brigitte Bardot: revolucionó las normas, desafió las convenciones y vivió su vida a su manera.

Una leyenda parisina que redefinió el glamour y la rebeldía, fallecida el 28 de diciembre de 2025.

Pocos nombres encarnan con tanta fuerza el espíritu del estilo parisino, la revolución cinematográfica y una rebeldía asumida como el de Brigitte Bardot. Nacida en el corazón de París el 28 de septiembre de 1934, Bardot no fue solo una estrella de cine: fue un fenómeno cultural. Su sonrisa sensual, su melena rubia despeinada y su carisma natural la convirtieron en la máxima ícono de los años cincuenta y sesenta en Francia. Pero tras el glamour, su vida fue un torbellino de romances escandalosos, compromisos audaces y un legado que sigue fascinando a París hoy.

Paseando por las calles del Saint-Germain-des-Prés o tomando un café en los Deux Magots —uno de sus lugares favoritos—, casi se adivina su presencia. París no era solo su ciudad natal: era su escenario, su refugio y, a veces, su campo de batalla. Desde su ascenso fulgurante en *Y Dios… creó a la mujer* hasta sus apasionadas y turbulentas historias de amor, pasando por sus polémicas luchas en defensa de los derechos de los animales, la historia de Bardot se entrelaza con la de la ciudad.

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Hoy, mientras París celebra a sus iconos atemporales, Bardot sigue siendo una figura fascinante. Ya seas cinéfilo, amante de la historia o simplemente alguien que disfruta de un buen escándalo, su vida es una masterclass de desafío, pasión y reinvención. Sumergámonos en el universo extraordinario de Brigitte Bardot —la mujer que hizo caer a París (y al mundo) rendido a sus pies.

Del ballet a la fama: el nacimiento de un icono parisino

El camino de Brigitte Bardot hacia la gloria no fue un camino de rosas. Proveniente de una familia burguesa y conservadora del distrito XVI de París, su madre, Anne-Marie « Toty » Bardot, era exbailarina, y su padre, Louis Bardot, ingeniero. Desde muy pequeña, Brigitte fue una espíritu libre: rebelde, enérgica y poco inclinada a cumplir con las expectativas convencionales.

A los siete años, comenzó su formación en danza clásica en la Ópera Nacional de París, soñando con convertirse en bailarina. Durante años, se dedicó al baile, actuando en recitales e incluso posando para revistas de moda para redondear sus ingresos. Pero el destino tenía otros planes. A los 15 años, fue descubierta por un joven director, Roger Vadim, quien cambiaría su vida para siempre.

El encuentro que lo cambió todo

En 1952, Bardot no era más que una adolescente cuando conoció a Roger Vadim, un joven realizador en ciernes con una visión. Él vio en ella algo salvaje, indomable y de un atractivo irresistible. A pesar de la oposición de sus padres (ella aún era menor de edad), Bardot y Vadim iniciaron una relación apasionada y tumultuosa. Él la convenció de abandonar la danza por el cine, y en 1952 debutó en la gran pantalla con Le Trou Normand.

Pero fue en 1956, con la película de Vadim Et Dieu… créa la femme, cuando Bardot alcanzó la fama internacional. Rodada en Saint-Tropez, la película causó sensación: no solo por sus escenas atrevidas (escandalosas para la época), sino también por la audaz interpretación de Bardot. En ella encarnaba a Juliette, una joven libre e insolente que desafiaba las normas sociales, al igual que Bardot misma.

La película fue un éxito de taquilla, y de la noche a la mañana, Bardot se convirtió en la mujer más famosa de Francia. Los medios la apodaron la «gata del año» de los años 50, pero ella detestaba ese apodo. No era solo un rostro bonito; era una fuerza de la naturaleza, y París —su ciudad amada— era su campo de juego.

París en los años 50: el terreno de juego de Bardot

Aquella época, París era el corazón palpitante del arte, la moda y la rebeldía intelectual. Bardot ocupaba un lugar central en él. Frecuentaba los legendarios Les Deux Magots y Café de Flore en Saint-Germain-des-Prés, codeándose con filósofos existencialistas como Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir.

Su estilo —cabello rubio despeinado, jerséis ajustados y elegancia informal— se convirtió en un referente del *chic* francés. Diseñadores como Pierre Cardin y Jacques Esterel competían por vestirla, y su matrimonio con Vadim en 1952 (con un vestido rosa de Dior) fue el tema de conversación de toda París.

Pero Bardot no era solo una ícono de la moda; encarnaba la emancipación. En una época en que las mujeres debían mantenerse discretas, ella fumaba, bebía y decía lo que pensaba. Se bronceaba topless en Saint-Tropez (mucho antes de que se volviera común), escandalizando a la Francia conservadora pero inspirando a toda una generación de mujeres a asumir su sexualidad.

Amores escandalosos: los hombres que moldearon (y destruyeron) a Brigitte Bardot

La vida amorosa de Brigitte Bardot fue tan movida como sus películas. Se casó cuatro veces, multiplicó sus relaciones y dejó tras de sí un rastro de corazones rotos —y de portadas de revistas— allá donde fuera. Sus relaciones eran apasionadas, explosivas y a menudo exhibidas bajo los focos.

1. Roger Vadim: el amor que lanzó a una leyenda

Brigitte Bardot con Roger Vadim en Saint-Tropez

Bardot solo tenía 18 años cuando se casó con Roger Vadim en 1952. Él fue su mentor, su amante y el hombre que la catapultó al estrellato. Su relación fue intensa, creativa, pero profundamente tóxica. Vadim era posesivo, celoso y, según los rumores, violento, aunque Bardot le fue leal en un principio.

Su colaboración en Et Dieu… créa la femme los convirtió en la pareja emblemática del cine francés, pero entre bambalinas su matrimonio se desmoronaba. Bardot confesó más tarde que las infidelidades de Vadim (incluida la que mantuvo con la actriz Anette Stroyberg, con quien se casaría después) la destruyeron. Se divorciaron en 1957, pero sus vidas profesional y personal siguieron entrelazadas durante años.

2. Jacques Charrier: el matrimonio que escandalizó a Francia

En 1959, Bardot dejó a Francia atónita al casarse con Jacques Charrier, un atractivo actor entonces poco conocido. El enlace fue un auténtico circo mediático, y ese mismo año nació su hijo, Nicolas-Jacques Charrier. Pero esta unión estaba condenada desde el principio.

Charrier mostraba una evidente envidia por la fama de Bardot y le reprochaba su relación siempre cercana con Vadim. El golpe de gracia llegó cuando Bardot mantuvo un romance con Sami Frey, su compañero en La Vérité (1960). El escándalo fue sonado, y la imagen pública de Bardot se resintió. Ella y Charrier se divorciaron en 1962, y perdió la custodia de Nicolas: una herida que la perseguiría durante décadas.

3. Gunter Sachs: el playboy que no pudo domarla

Tras su divorcio de Charrier, Bardot encontró un nuevo rumbo con Gunter Sachs, un playboy adinerado y fotógrafo alemán. Se casaron en 1966 en una fastuosa ceremonia en Las Vegas, pero su relación se basaba más en la pasión que en la estabilidad.

Sachs estaba obsesionado con Bardot, hasta el punto de escribir un libro sobre su historia de amor. Sin embargo, ella terminó cansándose de su dominio y de la constante atención mediática. Se divorciaron en 1969, y Bardot calificaría más tarde ese matrimonio como un «error».

4. Bernard d’Ormale: el amor tranquilo que duró

En 1992, a los 57 años, Bardot sorprendió a todos al casarse con Bernard d’Ormale, activista político de extrema derecha y exasesor de Jean-Marie Le Pen. A diferencia de sus anteriores maridos, d’Ormale no era una celebridad, y su relación transcurría lejos de los focos.

Este matrimonio duró hasta que Bardot se retiró de la vida pública. Aunque controvertido (las opiniones políticas de d’Ormale a menudo chocaban con su activismo por los derechos de los animales), fue su relación más larga y estable.

Las relaciones que ocuparon los titulares

La vida amorosa de Bardot no se limitó a sus esposos. Tuvo relaciones muy mediáticas con algunos de los hombres más famosos de su época, entre ellos:

  • Jean-Louis Trintignant (su compañero en Et Dieu… créa la femme)
  • Sami Frey (el romance que precipitó el fin de su matrimonio con Charrier)
  • Mick Jagger (una breve pero explosiva aventura en los años 60)
  • Serge Gainsbourg (una relación apasionada, a veces intensa, a veces tumultuosa)

Su romance con Gainsbourg fue especialmente legendario. Grabó con él el provocador dúo Bonnie and Clyde en 1968, y su química era electrizante. Pero, como la mayoría de los amores de Bardot, brilló con una intensidad fugaz antes de apagarse rápidamente.

Películas legendarias: cómo Brigitte Bardot redefinió el cine francés

Brigitte Bardot no solo actuó en películas: las reinventó. Sus personajes eran audaces, sensuales y a menudo polémicos, desafiando tabúes y redefiniendo la representación de la mujer en la pantalla. Estos son los films que forjaron su estatus de ícono del cine.

1. Et Dieu… créa la femme (1956) – La película que la consagró como estrella

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Director: Roger Vadim

Esta película convirtió a Bardot en una sensación internacional. Interpretando a Juliette, una joven libre e indómita en Saint-Tropez, encarnó una sensualidad y una rebeldía sin igual. La escena mítica en la que baila descalza con un vestido de novia se convirtió en un ícono.

¿Sabías que? La película fue tan escandalosa que se prohibió en varios países, entre ellos España e Irlanda. En Estados Unidos se estrenó con cortes severos, lo que solo aumentó su éxito.

2. Los amantes (1958) – La película que escandalizó al mundo entero

Director: Louis Malle

Bardot interpreta a Jeanne Tourneur, una mujer casada en busca de evasión que se abandona a una pasión con un hombre más joven. Las escenas de amor, explícitas para la época, provocaron un escándalo mundial. En Estados Unidos, la película fue considerada « obscena » y prohibida en varios estados. Más tarde, la Corte Suprema anuló esa decisión, convirtiéndola en un caso emblemático de la libertad de expresión.

3. La Verdad (1960) – El papel que demostró su talento como actriz

Director: Henri-Georges Clouzot

En este thriller judicial dramático, Bardot dio vida a Dominique Marceau, una joven juzgada por asesinato. Su interpretación, a la vez intensa y conmovedora, demostró que era mucho más que un simple símbolo sexual. Ganó el premio a Mejor actriz en el Festival de Venecia — su primer gran reconocimiento como actriz.

4. El desprecio (1963) – Una obra maestra del cine

Director: Jean-Luc Godard

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Esta película es hoy considerada una de las más grandes del cine de la Nouvelle Vague francesa. Bardot encarnaba a Camille Javal, la esposa de un guionista (Michel Piccoli) atrapado en una red de traiciones. La escena inicial del film —una conversación de 30 minutos entre Bardot y Piccoli en su apartamento— es una de las más analizadas en la historia del cine.

¿Sabías que el famoso bikini rojo de Bardot en esta película es uno de los trajes más icónicos del cine?

5. ¡Viva María! (1965) – El papel más alegre de Bardot

Director: Louis Malle

Alongside Jeanne Moreau, Bardot played Maria, a singer and revolutionary in early 20th-century Mexico. The film blended comedy, adventure, and political satire, and the chemistry between Bardot and Moreau was electric.

6. Shalako (1968) – Su incursión en Hollywood

Director: Edward Dmytryk

Shalako was Bardot’s only major Hollywood film, a Western where she shared the screen with Sean Connery. Although the film was not a critical success, it confirmed her international appeal. She would later say she hated the experience, calling Hollywood “plastic and fake.”

Por qué sus películas siguen importando hoy

Bardot’s films were more than just entertainment: they were cultural statements. She defied censorship, redefined female sexuality, and helped shape the French New Wave. Today, her films are studied in film schools, and her influence can be seen in modern actresses like Marion Cotillard and Léa Seydoux.

Si estás en París, aún puedes sentir su legado cinematográfico:

  • Quedada en el Studio 28 en Montmartre, donde se proyectaron algunas de sus películas.
  • Pasear por la rue de Rivoli, cerca del antiguo cine Gaumont Palace, donde sus estrenos atraían a multitudes enormes.
  • Hacer una pausa en el Procope, el café más antiguo de París, donde ella y otras estrellas de la Nouvelle Vague solían reunirse.

París de Brigitte Bardot: dónde seguir sus pasos

París fue el escenario de Bardot, y sus lugares favoritos aún vibran con su espíritu. Si quieres descubrir la ciudad a través de sus ojos, aquí tienes adónde ir.

1. Saint-Germain-des-Prés: El corazón del París de Bardot

En este barrio vivió Bardot en los años 50 y 60. Vivía cerca de la place Saint-Germain-des-Prés y pasaba sus días en estos establecimientos:

  • Les Deux Magots – Donde tomaba su café en compañía de Sartre y Beauvoir.
  • Café de Flore – Otro refugio de los existencialistas.
  • La Palette – Un pequeño bar artístico donde ella festejaba hasta altas horas de la madrugada.
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2. Montmartre: la escapada bohemia

Bardot adoraba el ambiente artístico y libre de Montmartre. Se la veía a menudo en los siguientes lugares:

  • Le Consulat – Un café histórico donde cenaba con artistas.
  • Place du Tertre – Allí posaba para los pintores callejeros.
  • Moulin Rouge – Aunque no iba con frecuencia, asistió a algunas fiestas legendarias.

3. Saint-Tropez: su paraíso estival

Aunque no está en París, Saint-Tropez fue la segunda casa de Bardot. Popularizó esta ciudad en los años 50, transformándola de un tranquilo pueblo pesquero en un destino codiciado por la jet-set. Los lugares imprescindibles:

  • Hôtel Byblos – Donde se reunía con celebridades.
  • Playa de Pampelonne – La playa donde tomaba el sol sin parte superior.
  • La Voile Rouge – Un club de playa que frecuentaba asiduamente.

4. La Rive Gauche: los lugares de la intelectualidad

Bardot era asidua de los círculos intelectuales parisinos. Para visitar:

  • Shakespeare and Company – La famosa librería donde hojeaba libros.
  • Le Select – Un café de Montparnasse donde se reunía con escritores.
  • La Coupole – Una brasserie donde cenaba con artistas y cineastas.

5. Sus antiguas residencias

Si eres un verdadero fan, puedes ver dónde vivió:

  • 2 Rue du Pré-aux-Clercs (7º distrito) – Su residencia en los años 1960.
  • 44 Rue de la Pompe (16º distrito) – Donde creció.
  • La Madrague (Saint-Tropez) – Su famosa villa frente al mar.

Del estatus de sex symbol al de activista: el segundo acto controvertido de Brigitte Bardot

En 1973, en la cima de su fama, Brigitte Bardot hizo lo que nadie esperaba: se retiró del cine. Solo tenía 39 años, pero estaba harta de la industria, de los medios y de la atención constante que recibía. Buscaba un nuevo propósito, y lo encontró en la defensa de los animales.

El nacimiento de una activista

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El amor de Bardot por los animales se remonta a su infancia. Le horrorizaba el trato que recibían los animales en los circos, las granjas peleteras y los mataderos. En 1977, fundó la Fundación Brigitte Bardot para el bienestar y la protección de los animales, que se ha convertido en una de las organizaciones más influyentes en Francia en la defensa de los derechos de los animales.

Su activismo era tan apasionado como sus papeles en el cine. Ella:

  • Ha luchado contra la caza de focas en Canadá.
  • Se ha opuesto a las corridas de toros en España y Francia.
  • Ha protestado contra el uso de animales en los circos.
  • Ha defendido el vegetarianismo mucho antes de que este modo de alimentación se volviera común.

Polémicas y enfrentamientos

El activismo de Bardot no ha estado exento de controversia. Sus posturas contundentes le han valido, en numerosas ocasiones, problemas:

  • Ha sido condenada en varias ocasiones por « provocación al odio racial » debido a sus declaraciones sobre inmigración e islam.
  • Se ha enfrentado a políticos franceses, entre ellos Nicolas Sarkozy, por leyes relacionadas con el bienestar animal.
  • Se le ha reprochado su hipocresía por haber usado pieles en el pasado (más tarde pidió disculpas y quemó sus abrigos de piel en un gesto público espectacular).

A pesar de las críticas, se ha mantenido intransigente. Como ella misma decía: « Prefiero ser odiada por lo que soy que ser amada por lo que no soy. »

Su legado en París hoy

Aunque Bardot vive ahora recluida en Saint-Tropez, su influencia en París sigue siendo palpable:

  • La Fundación Brigitte Bardot continúa su labor, con oficinas en París.
  • Las manifestaciones por los derechos de los animales suelen invocar su nombre.
  • Los movimientos veganos y antiespecistas en Francia la citan como una pionera.

En 2023, circuló una petición para dar su nombre a una calle parisina, pero generó oposición debido a sus declaraciones controvertidas. Ya sea que se la ame o se la odie, el impacto de Bardot en París —y en el mundo— es innegable.

Brigitte Bardot en la cultura popular: cómo sigue inspirando hoy

Décadas después de su retiro, Brigitte Bardot sigue siendo una ícono de la cultura popular. Su influencia se percibe en la moda, la música e incluso en el feminismo moderno.

Moda: la escote Bardot y el chic relajado

El estilo de Bardot era sencillo pero revolucionario. Popularizó:

  • El escote Bardot (prendas con escotes profundos).
  • El cabello despeinado y desordenado (el look original de "cama despeinada").
  • La elegancia descalza (a menudo salía sin zapatos en público).
  • El bikini (lo hizo aceptable en la Francia conservadora de los años 50).

Creadores como Chanel, Dior y Saint Laurent han citado su nombre como una fuente de inspiración. Hoy en día, su influencia perdura en marcas como Rouje (fundada por Jeanne Damas) y Sézane, que encarnan esa misma desparpajada elegancia parisina.

Música: La musa del rock y el pop

Su encanto ha inspirado incontables canciones, entre ellas:

  • « Bonnie and Clyde » de Serge Gainsbourg (su dueto).
  • « Sympathy for the Devil » de los Rolling Stones (Mick Jagger la escribió tras pasar una noche con ella).
  • « Just Like a Woman » de Bob Dylan (de la que se rumorea que ella fue su inspiración).
  • « The Jean Genie » de David Bowie (inspirada en su espíritu rebelde).

Cine y televisión: El efecto Bardot

Actrices como Sharon Stone, Monica Bellucci y Blake Lively han sido comparadas con Bardot. Incluso series modernas como Emily en París (con sus personajes de mujeres fatales francesas) le deben parte de su legado.

En 2021, se anunció un **biopic sobre Bardot**, con **Julia Roberts** inicialmente considerada para interpretarla (el proyecto lleva desde entonces en punto muerto). Los fans siguen esperando una película definitiva sobre su vida.

París hoy: dónde ver su influencia

Para vivir el legado de Bardot en París hoy:

  • Visite el Musée de la Mode para descubrir exposiciones sobre su estilo.
  • Pase por la Cinémathèque Française para ver proyecciones de sus películas.
  • Hojee los estantes de Merci o L’Éclaireur en busca de prendas de moda inspiradas en Bardot.
  • Tome un cóctel en el Bar Hemingway del Ritz: ella era una cliente habitual en su época.

Brigitte Bardot a los 90 años: ¿qué le depara el futuro a la leyenda?

En 2024, Brigitte Bardot tiene más de 90 años y lleva una vida discreta en Saint-Tropez con su esposo, Bernard d’Ormale. Rara vez concede entrevistas y huye de los focos, pero su legado sigue más vivo que nunca. ¿Qué le depara el futuro?

Noticias y rumores recientes

  • En 2023, ocupó los titulares al criticar los Juegos Olímpicos de París, calificándolos de « derroche de dinero » y expresando su preocupación por los animales desplazados por las obras.
  • Circularon rumores sobre el estreno de un nuevo documental sobre su vida, aunque aún no se ha confirmado nada.
  • Su fundación sigue siendo noticia, denunciando recientemente el uso de animales salvajes en los circos franceses.

¿Volverá a París?

Bardot declaró que nunca más pondría un pie en París, pero la ciudad no la ha olvidado. En 2024, el Ministerio de Cultura anunció la restauración de algunas de sus películas para una retrospectiva. Y cada verano, Saint-Tropez sigue celebrando su memoria con las « Jornadas Bardot », que combinan proyecciones, exposiciones y fiestas en su honor.

Sus últimas palabras sobre la fama

En una de sus últimas entrevistas, Bardot declaró:
« Nací para ser libre, no para ser famosa. La fama es una prisión. Me escapé de ella y no lo lamento ni un segundo. »

Sin embargo, esta huida no hizo más que reforzar su leyenda. París —su primer amor— siempre la recordará como aquella joven que bailaba descalza, amaba sin límites y desafiaba las reglas.

Cómo vivir hoy el legado parisino de Brigitte Bardot

Si visitas París y quieres seguir los pasos de Bardot, aquí tienes un itinerario de un día inspirado en su vida.

Mañana: Saint-Germain-des-Prés

  • Empieza en el Café de Flore (172 Bd Saint-Germain) con un café y un croissant —el desayuno favorito de Bardot.
  • Dirígete a los Deux Magots (6 Pl. Saint-Germain des Prés) e imagina a Bardot en plena conversación con Sartre.
  • Hojea los estantes de Shakespeare and Company (37 Rue de la Bûcherie), donde compraba sus libros.

Tarde: Montmartre & Cine

  • Diríjase a Montmartre y almuerce en el Consulat (18 Rue Norvins).
  • Continúe hasta el Studio 28 (10 Rue Tholoze), un cine histórico donde se proyectaban sus películas.
  • Haga una parada en la Place du Tertre para ver dónde posaba para los artistas.

Tarde-noche: El glamour de la Rive Gauche

  • Cene en La Coupole (102 Bd du Montparnasse), uno de sus restaurantes favoritos en los años 60.
  • Termine la velada con un cóctel en el Bar Hemingway (Ritz Paris, 15 Pl. Vendôme), donde ella bebía en compañía del propio Hemingway.

Bonus: Excursión a Saint-Tropez

Si tiene tiempo, tome el tren a Saint-Tropez (aproximadamente 3 horas desde París) para descubrir:

  • La Madrague (su antigua residencia).
  • Playa de Pampelonne (donde tomaba el sol).
  • Hotel Byblos (donde solía salir de fiesta).
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En conclusión: ¿Por qué Brigitte Bardot sigue siendo importante

Brigitte Bardot no fue solo una estrella de cine, fue una revolución. Sacudió las normas, desafió las convenciones y vivió según sus propias reglas. París fue su lienzo, y en él trazó su camino con escándalo, pasión y una libertad sin disculpas.

Hoy, mientras la ciudad evoluciona, su legado perdura. Ya sea a través de las películas que siguen escandalizando e inspirando, las tendencias de moda que lanzó o las luchas por los derechos de los animales que lideró, el espíritu Bardot sigue animando París.

Así que, la próxima vez que recorras Saint-Germain, tomes un café en los Deux Magots o veas *Y Dios… creó a la mujer* en una tarde lluviosa, recuerda: estás caminando en el universo de Brigitte Bardot —una mujer que no solo vivió en París, sino que lo definió.

Y si tienes suerte, quizá sientas un poco de su magia rebelde rozarte. Al fin y al cabo, como ella misma dijo:
« La vida es un sueño. Haz de ella uno hermoso. »

Preguntas frecuentes

¿Cómo pasó Brigitte Bardot de la danza al cine?

Nacida el 28 de septiembre de 1934 en una familia burguesa del distrito 16, empezó a estudiar danza clásica en la Ópera Nacional de París a los siete años, soñando con ser bailarina. Todo cambió a los 15, cuando se fijó en ella el joven director Roger Vadim, que la convenció de dejar la danza. Debutó en el cine en 1952 con Le Trou Normand.

¿Qué película convirtió a Bardot en una estrella internacional?

Fue Y Dios creó a la mujer, dirigida por Roger Vadim en 1956 y rodada en Saint-Tropez, la que la convirtió en un fenómeno mundial. Encarnaba a Juliette, una joven libre e insumisa. La película causó escándalo, fue prohibida en varios países como España e Irlanda y se estrenó en Estados Unidos con fuertes cortes, lo que no hizo sino ampliar su éxito.

¿Cuáles fueron los romances más célebres de Bardot?

Casada cuatro veces, mantuvo relaciones muy mediáticas con Jean-Louis Trintignant (su compañero de reparto en Y Dios creó a la mujer), Sami Frey, Mick Jagger y Serge Gainsbourg. Su romance con Gainsbourg fue especialmente legendario: grabaron el provocador dúo Bonnie and Clyde en 1968. También se dice que inspiró canciones de los Rolling Stones y de Bob Dylan.

¿Por qué dejó Bardot el cine?

En 1973, en la cumbre de su fama y con solo 39 años, se retiró, harta de la industria y de la atención permanente. Desde entonces se dedicó a la defensa de los animales y fundó en 1977 la Fundación Brigitte Bardot. Su militancia, tan apasionada como polémica, la enfrentó a la caza de focas y a los toros, y le valió varias condenas por sus declaraciones.